Contexto

Cada seis años, México entra en un balance entre lo realizado y lo que necesitamos hacer, entre los errores y cómo corregirlos, entre los logros y los retos. Sin duda alguna el problema del crecimiento económico es crucial para el país.

Entre 1950 y 1980 el PIB creció a una tasa promedio anual de 6.6%; a esa tasa la economía duplica su tamaño en 11 años. Pero entre 1980 y 2000 la tasa de crecimiento cayó a 2.5% anual, y en los 11 años de este milenio (2000-2011) se redujo aún más a 1.8%; con esta tasa se necesitan más de 38 años para multiplicar por dos la economía. Muchos diagnósticos se han realizado, y lo que urge es consensuar cómo recuperar el ritmo que genere la riqueza y los empleos que necesitamos.

Si bien el crecimiento es sólo parte de la ecuación del desarrollo de un país, ya que la sustentabilidad y la distribución del ingreso son integrantes de la misma, sin crecimiento no hay desarrollo.

En las últimas dos décadas el sector externo jugó un rol importante como motor en el marco de la globalización. Pero el panorama de la economía internacional no es halagador. Tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional confirman la desaceleración general (“la recuperación mundial se estanca, los riesgos a la baja se intensifican” titula el FMI), presentando un reto para los encargados de las políticas públicas.

Por ello en nuestro Simposium 2012 vamos a discutir propuestas y alternativas para crecer más: ¿mercado externo y/o mercado interno?; ¿producción industrial, inversión nacional, empleo manufacturero y/o inversión extranjera, maquiladoras? Los temas de diversificación productiva y sector externo, innovación, reformas, financiamiento estarán en las mesas y paneles.

Convocamos así a líderes del sector público, empresarial y académico para debatir el futuro del país, los caminos en esta encrucijada del crecimiento.

Como dijo el prestigiado padre del management, Peter F. Drucker, “La mejor forma de predecir el futuro… es construirlo”